Engañando a mi marido con el ama de llaves de la granja


Anónimo
Mi esposo había comprado una granja y terminó heredando algunos empleados. Un cuidador, Chico, un mulato alto y muy fuerte y dos peones, José un negro alto y delgado, y Carlos Moreno, ligero y barrigón y una sirvienta, Doña María una señora casada pero mayor. Fue en este escenario que descubrí a la puta en mí. En unas largas vacaciones viajamos allí para descansar, mi esposo, mis hijas y yo. El domingo por la mañana me levanté temprano y salí a caminar, le pedí a uno de los peatones que preparara un caballo. Acercándome a un arroyo me bajé del animal, caminé por la orilla del río, cuando escuché un extraño relincho de una yegua y algunos gemidos y aullidos. Pensé que era muy extraño, entré en medio del bosque y estaba tan asustado que casi me caigo de espaldas … estaba en shock. Chico, el cuidador encima de una termita que se come a la yegua. Asustado por el susto, di un paso atrás y me agaché en medio del arbusto para que no me descubrieran. Su boca estaba abierta, incluso sin aliento, viendo esa extraña cogida. Chico sujetó la cadera del animal y lo compadeció. Aulló, dijo que la yegua era su puta y otras obscenidades. De repente, empezó a llamarla por mi nombre. Me llamó caliente, puta, que estaba loca por follarme, que me iba a soltar, que me iba a romper el culo … para ser su puta. Eso me indignó, pensé en ir directo a decirle a mi esposo, dudé un momento cuando vi que el cuidador aceleraba los ataques al animal … me di cuenta de que lo estaba disfrutando. Acercó su cuerpo al de la yegua. Hubo un grito que se escuchó en la distancia. Luego soltó al animal. En la posición en la que estaba, mi visión era de él casi desde atrás, descendió de la termita y se dio la vuelta. Fue entonces cuando me asusté aún más. No podía creer que hubiera un hombre con un palo así. Por la distancia que estaba, no podía describirlo correctamente, era enorme. Me quedé callado para que no me viera. Se fue al río y se lavó. Al ver su polla en un estado flácido, era enorme. Se vistió, montó a horcajadas sobre su yegua, que también parecía harta de sexo, y se fue. Cuando vi que se había perdido de vista, dejé el arbusto y me senté en una roca. Sentí mi coño todo delicioso. No pude entender mi reacción. Estaba emocionado por esa extraña escena, con su gran polla. La imagen de su polla no se me escapa de la cabeza … Entendí por qué tenía sexo con yeguas. Para aguantar un burro así, ¡solo una yegua! Regresé a la finca, no le dije nada a nadie. Siguió rugiendo en mi cabeza todo el día. Al día siguiente, por la mañana, estaba agitado, algo me dijo que fuera al arroyo nuevamente para ver si el cuidador estaría allí con su amante de los animales. La urgencia de volver a visitar esa extraña escena, una gran polla, se metió en mi cabeza. Fui… llegando al lugar, caminé hasta el mismo lugar, pero el cuidador no estaba. Me preguntaba, ¿qué estaba haciendo? Estuve esperando unos 5 minutos, estaba parado detrás de unas ramas, cuando sentí un contacto corporal detrás del mío… me dio un susto enorme. Era el cuidador, me puse blanca como una hoja de papel. Perdí mi voz. – ¿El jefe me estaba buscando? Aún sin voz, traté de dar un paso atrás, pero me agarraron del brazo. – A la señora le debe haber gustado lo que vio, para volver aquí de nuevo. Sacó el palo y puso una de mis manos sobre él. Paralizado por la situación, ni siquiera tuve el valor de enfrentarlo, y mucho menos mirar hacia abajo. Sentí su polla crecer en mi mano, amenacé con correr de nuevo, pero me detuvieron. Tomó mi otra mano y la puso sobre su gran polla. Me dio la vuelta y se apretó contra un árbol, puso su bastón en medio de mis piernas. Llevaba pantalones cortos, podía sentir ese cuerpo caliente separando mis muslos. Luego me susurró al oído. – Mañana por la mañana estaré en la casa en lo alto del cerro … allí parece … que verás como yo como yegua del patrón .. Me soltó y se fue. Estaba aterrado. Fui al arroyo, me mojé la cara, seguí pensando en lo que haría. Si se lo digo a mi esposo, olvídalo y salga del lugar y no vuelva nunca más. Volví a casa. Por la noche vino a verme mi marido. Durante el sexo con él solo me vino a la mente esa polla de Chico. Terminé llegando rápido. A la mañana siguiente me desperté agitado, esa invitación de Chico movió mi cabeza. Podría contarle todo a mi marido. Luego despidió a Chico. Pero pensándolo bien, debería habértelo dicho la primera vez que vi a la yegua. Mi matrimonio fue incluso bueno, mis hijas allí jugando en el porche. No estaba logrando controlar mis deseos. Estaba obsesionado con su gran polla. Estaba dotado al extremo. Pero Chico era un hombre rústico, con las manos y la piel castigadas por el trabajo y el sol. Siempre tuve la mejor ropa, salones de belleza. Y un cuerpo bien definido, soy morena con ojos y cabello castaños, de 1,68 de altura. Pechos medianos y mi trasero es mediano a grande. De todos modos, todo para mi edad. Seguramente mucha arena para ese cuidador. Me prometí a mí mismo que iría allí solo para hablar. Dale algunos consejos para que deje de acosar a los animales de la granja. Fui a buscar a mi esposo, me dijeron que había ido a un pueblo cercano. Mejor así, pensé. Tomé un caballo y fui a esa casa en la colina. Por cierto, muy lejos. Al llegar, me bajé del animal y me armé de valor, entré. Estaba sudando frío. La casa era pequeña, de dos habitaciones. Había una cama vieja en un rincón, llamé al conserje. Salió de la casa y entró. Me asusté … estaba desnudo !!! Chico cerró la puerta. – ¡Sabía que vendría el jefe! – Que, use un traje por el amor de Dios. Vine aquí solo para hablar contigo. Le dije. – ¡Creo que el jefe tiene muchas ganas de ver mi gran polla! Me dio frío … Traté de hablar, fue inútil. Se acercó y tomó mis dos manos y las puso en su pene, traté de tirar de mi brazo, pero él las sostuvo en su pene. Esa gran polla pronto creció. Ahora podía ver de cerca su verdadero tamaño. Era negro, lleno de venas. La cabeza era un poco más delgada que el cuerpo. Fue enorme … No podía creer lo que estaba obteniendo. Se estaba espesando y al final debió tener el grosor de una botella de refresco promedio. Sentí el calor del palo en mis manos, palpitando. Con ambas manos encima de él, una frente a la otra, todavía quedaba un palo, mucho más palo que el de mi marido. Traté de argumentar que no quería hacer trampa … sin escucharme, me empujó hacia la cama. Me desesperé. Podría gritar, pero nadie me escucharía allí. Corriendo me atrapó, porque era grande y fuerte. Ante la situación que parecía no tener vuelta, traté de negociar con él. Solo haría un oral, luego me dejaría ir y nos olvidaríamos de todo eso. Él aceptó, pero me obligó a estar desnuda. Estaba reacia y dije que solo haría eso en mis bragas. Quería terminar con esto. ¡¡Tenía miedo!! Chico se sentó en la cama, me quitó la camisa y los pantalones cortos. Me agaché entre sus piernas y sostuve esa gran polla. Al llegar con mi rostro cerca, sentí que exhalaba un fuerte olor. Recordé la yegua. Estaba un poco disgustado. Chico, dándose cuenta de mi retraso, me sujetó la cabeza y me obligó. Empecé a lamerme la cabeza. Traté de ponerlo en mi boca, pero solo encajaba en la cabeza. Mi mano no se cerró hasta la mitad de la base de tu pene. En esa situación, yo estaba ahí … en medio de sus piernas, tratando de meter lo que tenía en la boca … acariciando la cabeza de su gran polla con mi lengua, su sabor. Ascendió por mi cuerpo … Sentí mi coño arder. No podía ver … Chico gimió en mi boca. Me llamó chica caliente, puta, de otras tierras bajas. Ese calor subió por mi cuerpo. Ya lo estaba chupando con lujuria … realmente estaba chupando … cuando sin previo aviso sentí que mi boca se llenaba de leche. Chorreaba mucho, casi me ahogo en su semen … manchó toda mi cara, cayó sobre mi cuerpo. ¡¡Me levanté, casi vomito !! Chico también se levantó, tomó un paño y se limpió. Pregunté si podía ir. Él, para mi sorpresa, dijo que no. Que había cambiado de opinión. Traté de correr, pero él me abrazó por detrás, sentí que uno de sus dedos invadía mi coño, grité. Se dio cuenta de que mi coño estaba babeando. En un gesto repentino, me arrancó las bragas, me apretó contra la pared, vi que su polla estaba dura de nuevo. Puso su gran polla en medio de mis piernas y comenzó a frotarla en mi coño. Sentí el calor y la lujuria invadir mi cuerpo… su polla en esa posición cruzó entre mis piernas y salió por delante de la ingle, se agachó y empezó a chuparme, abrí el culo, ¡qué lengua caliente! Pasó mi coño y mi culo. Me di cuenta de que no había forma de salir de allí sin satisfacerlo. Y en el fondo … quería saber si yo también podía manejar esa gran polla. Quería ser su puta … ser la yegua. Se levantó y tiró de mí … se acostó en la cama y me dijo que me sentara. Dije que tenía miedo de lastimarme, que no sabía si podría manejarlo. Dijo que iría lento y que si le dolía se detendría. Pedí ponerme un condón. Sacó uno de debajo del colchón … antes de ponérmelo, me subí a la cama y succioné un poco más. El condón no entró. Era pequeño, y después de obligarlo a reventar, dijo que solo tenía ese. Me tomó por la cintura, apoyó la cabeza contra la entrada de la cueva. En ese momento solté el condón… le pedí que fuera lento. Empujó y subí. Hasta que me abrazó con más fuerza y ​​me tiró. Con dificultad, la cabeza entró … Grité. Se movía lentamente, tirando de mí … se acercó unos 20 cm … luego no pasó, su polla en esa parte era más gruesa. Ya me sentía abierto como mucho. Sentí dolor cuando lo forzó. Traté de ayudarlo revolviendo también. Pedí parar, no podía soportarlo. Se levantó de la cama en una estantería y tomó un frasco de crema de enjuague. Dijo que solía masturbarse. Ordenó quedarse a cuatro patas … se llenó la mano de crema y me untó el coño, pasó por encima de su polla también. Vino por detrás y lo intentó de nuevo, me levanté todo lo que pude para penetrar. Fue… hasta donde había ido su garrote era fácil… se metió en él, y solo esos 20 cm que habían entrado ya me daban un placer indescriptible. Él gimió locamente. Al darse cuenta de que estaba disfrutando del polvo, empezó a golpear cada vez más fuerte … y yo acepté estas embestidas, gemí y pedí más, le pedí que me hiciera una yegua … una puta. Fue entonces cuando me abrazó con fuerza por la cintura … me di cuenta de lo que iba a hacer … iba a empujar más dentro de mí. Dicho y hecho… se corrió fuerte, con todo, violento… Grité, gruñí fuerte, mi coño cedió y su gran polla terminó invadiéndola. No sé lo que sentí … si fue dolor, placer … todo se juntó … me vine, tuve un orgasmo intenso … me sentí totalmente llena, mi útero tocado, mi coño realmente roto . Nunca nadie había ido tan lejos. Me recuperé de ese gran orgasmo … Chico se movió dentro de mí … No lo podía creer … Puse mi mano detrás … Me di cuenta de que Chico sostenía la base de su Pau para limitarlo. No podía soportar esa gran polla en su dimensión … Chico me maldijo, me llamó niña, perra … perra … Me perdí en bromas. Se acostó y me pidió que me sentara. En esa posición, podía controlar lo que entraba. El palo ya se movía con más facilidad. Tiré de esa gran polla. Chico dijo que se iba a venir … Me puse muy cachondo para hacer que ese macho se corra con toda su abundancia dentro de mí … siento un puto camión correr dentro de mí. Yo vine con el. Gritamos, gemimos en ese momento de éxtasis … nos desanimamos y nos quedamos estancados. Sentí su polla suavizarse dentro de mí. Me sentí realizado. Recordé que estaba sin condón, pero ahora era demasiado tarde. Chico le tomó la polla … hasta el lunar era enorme. Sentí mi coño arder…. Tomé un pequeño espejo, admiré el daño que había hecho. Cuando me levanté, el semen bajó en abundancia junto con un poco de sangre. Parecía que había vuelto a perder su virginidad. Luego volví en mí … me avergoncé de la situación. Habían pasado 2 horas desde que dejé el sitio, necesitaba irme. Chico dijo que me comería todos los días mientras estuviera en la granja. No le dije nada. Me vestí y me fui … Pasé por un arroyo y me lavé para sacar el fuerte olor de ese macho. Más tarde en la finca, no pude sentarme, me quemé. Chico había terminado conmigo. Por la noche le dije a mi esposo que tenía dolor de cabeza y me fui a dormir. El otro día Chico me envió una nota diciéndome que volviera allí, solo que no me presenté. No iría más … y mi coño tampoco se había recuperado. El otro día envió otra nota, amenazándome si no aparecía allí, se lo diría a mi esposo. Eso subió … Fui allí para obtener satisfacción. Llegaron también José y Carlos, los otros dos peatones que me miraron con cara de cínico, como si supieran lo que había pasado. Los dos lo habían visto todo. Supe que fue una apuesta hecha por ellos. Los tres me chantajearon … me tomó por sorpresa, no sabía qué hacer … tuve que ceder al capricho de los tres en ese momento. Los palos de los dos peones no se acercaban al de Chico, pero el de Carlos era más grande que el de mi esposo y José era más grueso. Me vi obligado a chuparlos a los tres. De rodillas, con ellos a mi alrededor. Al principio solo me comían Carlos y José… mientras yo chupaba uno, otro me comía… cambiaron de posición. Hasta que decidieron comerme los dos a la vez … rogué, lloré, intenté huir … pero fue en vano. Me senté sobre la polla de José, que era gruesa… Carlos vino por detrás, me empujó contra el pecho de José y preparó mi culo con sus dedos. Luego me metí en eso … No pude resistir más, solía tener sexo anal con mi marido. Estar poseído por dos al mismo tiempo fue una sensación que me produjo un enorme placer. Mientras lo comían los dos, Chico se acercó y me dijo que lo chupara. Yo, una mujer que nunca había tenido aventuras sexuales picantes, estuve allí durante tres. Los dos vinieron hacia mí … Vi que tendría que satisfacer a Chico que todavía estaba con su gran polla en punta de bala. Chico vino por detrás … puso su cabeza contra mi coño y de un empujón entró enseguida. Casi me desmayo… maldije, me quejé de que me dolía… que me había lastimado el útero. Sacó su polla de mi vagina y me tocó el culo … – ¡Oh, no! Le dije. – ¡¡¡Si no te importa un coño, tendrás que pagar con el culo !!! Cállate y espera… Traté de esquivar, pero tus amigos vinieron y me abrazaron… rogué. Mi culo ya estaba engrasado con el puto Carlos … Chico se pasó la crema de rince sobre su polla … Vi que no había forma de correr … Intenté relajarme y extender mi culo al máximo para no hacer daño yo mismo demasiado. Presionó su cabeza en mi trasero. No entré, y con la presión, me empujó hacia adelante. Me dijo que aguantara mejor. Lo escuché decir “ahora vete con todo, te voy a follar de verdad” y lo sentí venir. Tenía ganas de abrirme por la mitad … me dolía mucho, mis piernas se aflojaron, casi me desmayo. Miré hacia atrás, llorando y rogándole que lo detuviera. “Cálmate perra, acabo de entrar un poco, ahora te va a doler”.

Sentí que venía la parte más gruesa … esta vez no tuve ninguna lástima … entró de una vez. Grité de dolor…. los dos me abrazaron más fuerte, Chico se detuvo… dejé que mi trasero se acostumbrara al diámetro. Me dolía mucho y, mientras esperaba, me dieron una palmada en el trasero. Hasta que comenzó a entrar, lentamente … tiró un poco y fue más profundo con cada golpe. Fue entonces cuando sentí su bolsa tocar mi coño … salió y lo metió de nuevo, tirando de mí y haciéndome sentir de nuevo su bolsa golpeando mi coño. Comenzó a hacerse más y más fuerte, y esa paliza … me hizo sentir placer a pesar del dolor … Chico se empantanó … comencé a gritar … entré en calor. Le pedí que me follara y se corriera por mi culo. Esta vez, podría tomarlo todo … en el culo. Los dos peatones quedaron consternados por esa situación… me soltaron. Tuvieron una erección. Chico vino rápido por mi felicidad y yo también … vine con ese palo metido en el culo. Tan pronto como llegamos, le pedí que me quitara la polla… las otras dos me vinieron a la cara… me levanté y corrí al baño. Tenía un dolor severo … tenía diarrea con un poco de sangre … pensé que me había hecho estallar. Me puse la ropa y me fui … Sentí mucho dolor ese día, estaba preocupada. Tomé analgésicos. Al día siguiente me sentí mejor. Pero ni siquiera podía sentarme con la espalda recta. Mi esposo comenzó a enojarse conmigo por rechazarlo, inventé una excusa. Pero no había manera … Estaba todo dolorido. Tres días después recibo otra multa. De Chico me dice que vuelva allí porque los tres me querían comer. Necesitaba un camino por recorrer. Mientras él estuviera allí, estaría en sus manos y tendría que satisfacerlos. Llamé a mi hermana y le pedí que llamara a mi esposo y le dijera que estaba enferma y que me necesitaba. Funcionó, por la mañana hice mi maleta, mi marido me llevó. Pasé frente a los tres que hicieron una mueca de enojo … Solté un suspiro de alivio. Si pasaba un mes, mi marido insistía en que fuera a la finca, pero siempre se inventaba una excusa. Al rato, los tres se fueron por un problema de robo de ganado en un lugar vecino … Me sentí aliviado. A pesar del daño que me hizo Chico, nunca pude olvidar esa gran polla … y comencé a soltar a la puta que apareció dentro de mí.
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