Mi primera traicion

Anónimo

Después del decimosexto mes, mi relación con Marcio comenzó a enfriarse.
Se dio cuenta de que quería casarse y quería alquilar una casa para vivir.
Le dije que siguiera viviendo en mi departamento, podríamos estar juntos teniendo sexo como estábamos.
No quería entrar en esta boda porque todavía soy joven. Quería tomarme un descanso de casarme.
No había manera, nadie apartó la mente de Marcio de la historia de la boda.
Hasta que nos tomamos un sábado salimos a buscar una casa para vivir, arreglamos la casa, en el departamento cuando llegamos, volví a hablar con él que no me quería casar y que él viviría solo.
Pasé la semana sin tener sexo con Marcio. Estaba trepando las paredes de una polla en su boca y coño.
El sábado fuimos a casa a ver muebles. Caminamos por el centro, hasta que encontramos una linda tienda con muebles diferentes.
Llegamos a la tienda, había un chico muy guapo y un hombre armando algunos muebles, y otro hombre de entre 40 y 45 años aproximadamente.
El chico muy educado vino a contestarnos mostrándonos los muebles y yo, en particular, no presté atención a los muebles en ningún minuto, solo el chico, fue cuando pidió el celular de Márcio para poder llamar cuando llegó un sofá que no tenía el color que ese. nos gusta.
Terminé dándole mi número al chico. Cumplió dando una tarjeta de la tienda con su número y nombre. Llamó a Cesar.
A medida que pasaban los días, seguía pensando en Cesar.
Un día que salí a la hora del almuerzo fui a la tienda a ver a César, con la excusa de si había llegado el sofá.
Pregunté si había llegado el sofá. César dijo que no llegó y que tardaría unos días más.
César estaba con su amigo en la tienda y estoy seguro de que su amigo se dio cuenta de que estaba coqueteando con César.
El chico me preguntó por qué pensaba que era bueno que llegara el sofá.
Le respondí que ya no estaba de humor para casarme, que estaba de humor para romper con mi novio.
Terminé volviendo a mi servicio.
Quería salir con César pero estaba seguro de que no tomaría la iniciativa de llamarme.
Entonces decidí llamarlo.
Llamé un jueves y cenamos en un buen restaurante que ya conocía.
El día señalado, cuando llegó el momento de irme, Márcio fue a mi oficina para irse a casa juntos. Le dije que podía irse y que me quedaría hasta tarde para terminar algunos servicios tardíos.
A la hora señalada llegó César, me llamó, bajé. Y fuimos al restaurante a cenar.
Durante la cena César me contó todo sobre su vida, yo le hablé de la mía.
Después de que terminamos de cenar, me llevó a mi edificio, nos quedamos en la calle hablando en el auto.
Cuando empezamos a besarnos dentro del auto, yo ya le estaba tomando la polla, que estaba muy dura, nos quedamos en este arrugado mucho tiempo, hasta que le pedí a César que le sacara la polla. Tomé su polla y comencé a masturbarlo suavemente mientras lo besaba. Su beso no fue el beso que me hizo temblar. El único beso que me hizo temblar fue una vez que besé a una chica, su beso me hizo temblar.
Fue cuando le pedí que le chupara la polla, comencé a chuparle la polla, su polla era mucho más pequeña que la de Márcio.
Chupé durante unos 10 minutos. Cesar terminó corriéndose en mi boca.
La follada de César es muy diferente a la follada de Márcio.
Te dejé la polla limpia y nos despedimos. Y quedamos en encontrarnos de nuevo, ahora en un motel.

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