EN UN HOTEL DE PLAYA

Anónimo
Hace unos años estaba de vacaciones en el Hotel do Vimeiro, cerca de Lisboa. Manel se había ido a París y dos amigos míos accedieron a salir a cenar conmigo.
Estaba en el bar del hotel y me llamaron para decir que iban a llegar tarde por algo inesperado. Yo estaba en el bar, vestida o casi desnuda (muy sexy) y había un chico que, después de hablar, me invitó a cenar. Le dije que no podía aceptarlo porque estaba esperando gente. Siguió hablando un rato y fue a cenar solo. Escribió el número de su habitación en un papel y me dijo que si la gente no venía o después de que se iban, si quería, podía llamarlo.
Llegaron mis amigos y durante la cena les conté el problema que me había hecho ese tipo. Tan loco o más de lo que hice todo el dibujo de inmediato.
Creo que ya vinieron a cenar conmigo con un plan en mente. Un desastre que terminó en mi habitación conmigo jugando con los dos. Se aprovecharon enseguida y uno de ellos dijo que después de la cena podíamos ir a mi habitación, nos desvestiríamos los tres y yo llamaría al hombre, le daría el número de la habitación, le diría que ya estaba solo y que si quería podía subir. Pensé que era una idea loca, pero lo hice. Debo agregar que mis dos amigos eran muy grandes y atléticos. Fuimos al dormitorio, nos desvestimos y después de algunos juegos y jams, llamé al chico. Me dijo – ¡Me voy ahora!
Me encerré en el baño y cuando el cabrón llamó a la puerta, ellos, todos desnudos y tomados de la mano (para parecer maricones), abrieron la puerta con un aire que se habían despertado con alguien tocando la puerta. Creo que el tipo parecía un tonto, se disculpó mucho, dijo que estaba equivocado y siempre lo invitaron de la mano – Ya que está ahí, únete a nosotros. El tipo estaba angustiado y casi se escapó.
Al día siguiente dormí hasta más tarde (estaba cansado, los llevé con ellos y eran imparables y la cama era estrecha para los tres. Mis amigos se levantaron temprano porque tenían horas para llegar a Lisboa al trabajo. a mí más tarde y me dijeron que desayunaban a la misma hora que el chico que estaba en apuros y cuando entró les dijo – Buenos días y se disculpó mucho por el error. Fue solo una risa …
Cuando me desperté y después de mi desayuno, fui a la recepción y pregunté si podía cambiar de habitación porque durante la noche había escuchado mucho ruido, quizás proveniente de una de las habitaciones de al lado. La recepcionista me dijo que me cambiaría de habitación a continuación, se disculpó por el ruido y dijo que tenía toda la razón porque otra habitación ya se había quejado del ruido (poco sabía él que el ruido venía de nuestra habitación, además de nuestras voces y gemidos, la cama, pobrecita, aguantando con tres, se cansó de crujir). Yo estaba en el nivel 2, habitación 217 y la recepcionista me dijo que me iba a poner en un piso más alto que estaba más vacío. Fue a mostrarme las habitaciones y me preguntó si quería con la misma vista o mirando hacia el otro lado. Le respondí que no importaba, pero que si tenía una habitación con el número terminado en 17, era mi número de la suerte. Terminé en la habitación 417.
Estaba más relajado, sabía que estaba visitando clientes (era inspector de banco) y probablemente por la noche me encontraría con él en el bar o durante la cena. Ni siquiera podía salir a cenar sola, estaba sin coche, porque Manel estaba conmigo de vacaciones pero me interrumpió para ir a París por tres días. Pasé tiempo en la piscina y en la playa. Al final de la tarde, me vestí para matar (incluso más sexy que el día anterior). Estaba en el bar cuando entró. Me habló de un beso, y le respondí de forma distante y fría. Le pregunté por qué no había venido a verme la noche anterior. Me respondió que cuando lo llamé, ya se había quedado dormido porque pensó que ya no lo iba a llamar. No escribió el número de la habitación y debe haberse equivocado. Le pedí el número y me contestó – 217. Le mostré la llave de la nueva habitación – 417. Pobrecito, se disculpó y dijo que no podía perdonarse por ser tan estúpido. Me dijo que llamó a la puerta de la habitación 217, le abrieron la puerta y eran un par de maricones que pasaron a ser muy amables, que debían de ser novios porque estaban tomados de la mano y aunque acababan de despertar fueron muy amables y hasta lo invitaron iniciar sesión. Como estaban desnudos, temió que le ofrecieran una oferta deshonesta. Cuando hablé con mis amigos, volví a reírme …
Tomamos una copa, me dijo que era una belleza y llena de encanto y con una mirada muy gentil. Para mí era evidente que él pensaba que yo estaba dentro y pensaba que íbamos directamente de allí a la habitación y que en cinco minutos estaría abriendo las piernas. Estaba equivocado. Me invitó a cenar y me llevó a un restaurante muy bonito fuera del hotel donde comió mejor que en el hotel. Me habló de su vida, típico portugués, me habló de la enfermedad de su suegra y que su matrimonio había terminado y que simplemente no se divorció por culpa de su hija.

Durante la cena, poca conversación en calzoncillos pegados pero mucho romanticismo. Nunca me tocó. Me di cuenta de que estaba bebiendo mucho tal vez para ganar valor. Decidí echar una mano o nunca nos iremos. El restaurante era oscuro y muy ambicioso. Estábamos sentados uno al lado del otro y en lugar de sillas había un sofá. Me dijo algo lindo, le di su mano y al mismo tiempo le di un beso en la mejilla. Ella comenzó a luchar y sus manos no tenían más paz. Debajo de la mesa todo valió la pena (encima estaba sin ropa interior). Me comí los pechos con los ojos, pero sobre la mesa no tuve el valor de tocarme. Cuando terminamos de cenar, nos dirigimos al auto, luego nos besamos en la boca, puso sus manos por todo el lugar y aún en el estacionamiento, vi que estaba muy abultado y le di una mamada. En poco tiempo llegó copiosamente a mi boca. Me lo tragué todo y me fui al hotel. Sin saber si iba a tener la paciencia de aguantarlo toda la noche, sugerí que en lugar de ir a mi habitación, fuéramos a su habitación. Cuando me cansé, me fui.
Media hora o más para volver a ponerte cachondo. Muy dificil de mantener. Cuando me puse el condón, se rompió de nuevo y tuve que hacer mucha gimnasia para que me follara. Cuando iba a empezar a ser bueno, vino. Regresé a mi habitación.
Por teléfono le dije a Manel que ya estaba harto de reír. Tómate una hora o más para volver a ponerse cachondo. Muy dificil de mantener. Cuando me puse el condón, se rompió de nuevo y tuve que hacer mucha gimnasia para que me follara. Cuando iba a empezar a ser bueno, vino. Regresé a mi habitación.
Por teléfono, le dije a Manel que ya estaba harto de reír.

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