Esposa culona

Mi nombre es Nina y tengo 24 años soy morena ligera y delgada pero tengo un culo grande y atractivo. Mi marido, Corninho, tiene 28 años, también castaño claro, llevamos ocho casados, bien resueltos y muy felices. ¿Alguna vez he hecho de un marido cornudo lo que es demasiado? Si al chico le gusta que le pongan cuernos, no es asunto de nadie tener cuernos es un estado de ánimo para unos pocos. Sé que mi marido está feliz de ser cornudo. Así que quiero contarle todo, desde el principio hasta el día de hoy, cuántos más cuernos toma, más apasionado se pone. Y cuando el cuerno está en su trasero se vuelve loco de lujuria por saber y ver. Comenzó con un colega suyo hace dos años, ¡cuando descubrí que tenía esta fantasía! Al principio pensé que era un “destello en la sartén” que pronto pasaría, estaba equivocado. Después de un tiempo dije NO, dejó de hablar un poco de eso, porque no me sentiría cómodo teniendo sexo con otro hombre. Después de un mes me pidió que volviera a ser cornudo, sigo diciendo NO, pero él insiste … No sabía qué más hacer, quería hacer su fetiche, pero estaba inseguro, tenía miedo, después de dárselo a otro hombre, nuestro Relación “amarga”, que termina en peleas. Valoro mucho mi matrimonio la primera vez que conocí a otro hombre fue con un colega de mi esposo que pasó unos días en el nuestro en la casa de la playa. Todos dormían, mi esposo me despertó y me pidió ir a la habitación donde dormía nuestro invitado. Me levanté de la cama, vistiendo nada más que bragas y una camiseta transparente, pasé la puerta de su habitación, me di cuenta de que estaba despierto y comencé a hablar: – ¡Qué calor! Voy a beber agua … ¿Quieres? Fuí a la cocina. Salió de la habitación y lo siguió. Empezamos a besarnos cálidamente, luego fuimos al sofá de la sala y él se sentó y comencé a cabalgar bien en esa polla gruesa, luego me chupó, me puso a cuatro patas donde me folló caliente, disfrutó de esa follada caliente dentro de mi coño. Vine como nunca antes, volví a la habitación llena de miel e hice que mi bichito limpiara toda esa mierda contándole todos los detalles. Me interrumpió: – ¡Ni siquiera tienes que decírmelo, miré todo y ni te diste cuenta! Después de esa noche, el amigo de mi marido y yo follamos unas cuantas veces más, a veces en mi casa cuando el pequeño cochecito salió a trabajar.

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